Mi espacio ritual.

Proyecto 365, dia 210

Y es que, pensándolo bien, siento pasión por la lectura.
Desde niña siempre me ha gustado mucho leer. Pero el leer para mi no se resume al simple hecho de sorber las historias escritas en los libros, sino que lleva toda una parafernalia aparejada que, aunque simple, ha llegado a convertir este acto en casi un rito.
Siempre me he preocupado por buscarme un espacio, por pequeño que sea, que destinar a esta actividad, con un cómodo asiento y una buena lámpara, de ser posible al lado de una ventana para poder cambiar la vista de vez en cuando. Es una forma sencilla de condicionar el cuerpo y la mente para que entren lo más rápido posible en el estado necesario para un mayor aprovechamiento de la lectura.
Al principio puede hasta parecer un poco forzado esto del espacio para la lectura, sobre todo cuando recién comienzas a vivir en un lugar nuevo, pero bastan unos pocos días para que se cree un ambiente tal en torno a esos simples elementos que, en cuanto te sientas a leer la concentración parece sentarse al mismo tiempo contigo y ya no importa nada mas. A medida que vas conectándote con el espíritu del libro la historia consigue transportarte hasta su ambiente y, si acaso llegas a apartar la vista por unos instantes de las letras, puede que te preguntes donde se han metido los candelabros, la chimenea, las cortinas y los cuadros que estabas viendo ahora mismo.

A esto me refiero:


¿Tienen ustedes también su espacio-ritual para la lectura?

Comentarios

  1. Pelusita

    Toda la razón: nada cómo encontrarse ese espacio; ese pedazo de asilamiento para adentrarse y dejarse llevar por las lecturas.

    Parecen mecedoras esas donde te acomodas; yo antes leí en una mecedora, pero he llenado de tal cantidad de libros y cachivaches mi cuarto de lectura y escritura, que la pobre ya está cargada; así que ahora leo en la cama.

    Un beso

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  2. Fuck! Ese asiento reclinable se ve hipermegacomodo!

    Solo agregar que desafortunadamente no he tenido tiempo de estar en casa, así que ahora mi espacio de lectura son el metro y el autobus... cuando hallo un asiento vacio. al principio fue incomodo, pero conforme me acostumbre me di cuenta de que puedo clavarme en una lectura sin ser distraido (El viejo y el mar, de Hemingway, estoy leyendo).

    sobre tu post anterior... ouch, tengo taaantas ganas de leer a dickens... y taaan poco tiempo para hacerlo!

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  3. Me encantó tu rinconcito, Pelusa... en general, yo no tengo un sólo sitio, más bien leo por toda la casa... besos de acá.

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  4. hola, muy agradable tu espacio para leer, yo estoy en proceso del mio, siempre me ha gustado leer, lo adoro por el momento lo hago en la cama, besos.

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  5. Hola ¿Cómo estás? estuve recorriendo tu espacio y me pareció bastante bueno. Soy de Catamarca, Argentina y estudio profesorado en Letras, por eso me llamaron tanto la atención tus escritos. Suerte Cecilia

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  6. Marichuy.

    Las mecedoras me encantan, aunque nunca he tenido una. Si un dia me hago con una de ellas, seguramente la convertire en parte de mi espacio ritual.
    Leer en la cama no me gusta. Debe ser porque mi padre siempre me dijo que eso afectaba mis ojos... No se.
    Besos!
    _____
    Morinakemi:

    Si, es muy comodo el asiento, como no!
    Yo tambien leo cuando viajo en tren, me gusta mucho, pero en casa prefiero tener mi lugarcito para esto.
    Saludos!
    ______
    Paloma:

    Pues yo creo que fue gracias a mi padrino mason que me habitue a hacerme de estos espacion. El me insistia en la necesidad de tener un lugar para el conocimiento, para el estudio o la lectura. Y yo le hice caso...
    Besos!
    _____
    Margarita mia:

    Con tu nueva remodelacion me imagino que sera un placer encontrar y conformar el espacio para leer. Ya me contaras que tal.
    Saludos!
    _____
    Hola Cecilia, Bienvenida!

    Me sorprende tu afirmacion. Si se puede saber, ¿que fue lo que te llamo la atencion? Debe ser interesante tu estudio. Ya te sigo para poder darme una vuelta por tu mundo de vez en cuando.
    Saludos y que se repita!

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  7. Como Paloma, no tengo un lugar especial para leer. Muchas veces, cuando le busco acomodo a las adquisiciones recientes (o elijo alguna para la caja de las musas), acabo reclinado (sí, de rodillas) frente a mi cama, hojeando, según yo, sólo por unos minutos...

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  8. Desde chiquita he leído en cualquier parte... figúrate, no había mucho espacio ni privacidad a mano. Diz que me metía debajo de las camas y las mesas. Ahora hago lo que puedo. Pero no está mal la idea! Te ves muy bien, relajada, disfrutando! Qué vida más sana, qué aire más puro!
    Besitos,
    Silvita, leyendo sobre una ola.

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  9. Puessss. ya ni te cuento las condiciones en las que tengo que leer yo a veces, por cuestiones de tiempo y la premura eterna. Espero que no te ofenda mi vulgar precariedad, después de ver ese rincón de hedonismo del que puedes disfrutar. Mira, mis libros terminan muy maltrechos, de nadar metido en mi bolsa de arriba para abajo. Como a veces mi trabajo me lleva a espra de 1, 2 y 3 horas, he aprendido a leer en esos espacios con todo el mundo hablando a mi alrededor. También leo en las colas del banco o del super, y ultimamente perfeccioné una extraña habilidad para leer parada al lado de la estufa, mientars muevo la sopa, o espero a que la olla express coja presión... te envidio, Pelusita... pero esto mío no será para siempre, verás.
    Beso melancólico

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